Pedir tres presupuestos para una página web y recibir tres números que no se parecen en nada es lo más común del mundo. No es que alguien te quiera estafar: «una página web» puede ser una landing de una sola sección o una tienda conectada a tu sistema de stock, y el trabajo detrás es muy distinto.
En esta nota te contamos qué define el precio, cuánto se paga por cada tipo de sitio y qué preguntar para comparar presupuestos de igual a igual.
Qué define el precio de una web
El costo de un sitio sale de cuatro cosas: cuántas páginas tiene, cuánto diseño propio lleva, qué funciones necesita y quién lo mantiene después.
Cantidad de páginas y contenido. No es lo mismo una página única que un sitio institucional con inicio, servicios, nosotros, blog y contacto. Cada sección suma diseño, textos y pruebas.
Diseño a medida o plantilla. Una plantilla adaptada es más barata y más rápida, pero tu web se va a parecer a muchas otras. Un diseño a medida parte de tu marca y de cómo compran tus clientes, y por eso cuesta más.
Funciones. Formularios, WhatsApp, reservas, tienda online, área de clientes, integraciones con otros sistemas. Cada función es desarrollo y pruebas.
Mantenimiento. Una web en WordPress necesita actualizaciones, copias de seguridad y monitoreo. Algunos presupuestos lo incluyen y otros no, y es una de las diferencias que más confunden al comparar.
Rangos de referencia según el tipo de sitio
Estos son los cuatro tipos de proyecto más pedidos y lo que suele incluir cada uno.
Landing page. Una sola página enfocada en una oferta, con formulario, botón de WhatsApp y medición. Es la opción para campañas de publicidad o para validar un servicio nuevo.
Web profesional o institucional. Entre tres y seis secciones, blog, SEO técnico y correos con tu dominio. Es la opción para empresas de servicios que necesitan generar confianza y consultas.
Tienda online. Catálogo, carrito, pagos con Mercado Pago, envíos y facturación. Acá el precio depende mucho de la cantidad de productos y de si hay que conectar la tienda con un sistema de stock o un mayorista.
Web con sistema a medida. Reservas, membresías, cotizadores o paneles de gestión. Se cotiza por alcance, porque cada caso es distinto.
Costos que no siempre aparecen en el presupuesto
Al comparar, revisá si estos puntos están incluidos o se pagan aparte:
- Dominio y hosting. Se pagan al proveedor, normalmente una vez por año. Lo importante es que estén a tu nombre.
- Licencias de plugins o plantillas premium. Algunas se renuevan todos los años.
- Textos e imágenes. Si el presupuesto supone que vos los entregás, sumá tu tiempo o el costo de un redactor.
- Mantenimiento. Actualizaciones, copias de seguridad y arreglos después de publicar.
- Cambios fuera de alcance. Preguntá cuántas rondas de ajustes incluye y cuánto cuesta lo que se agrega después.
Cómo comparar presupuestos de igual a igual
Un presupuesto barato que no incluye la mitad de las cosas termina siendo caro. Para comparar, pedile a cada proveedor que te responda lo mismo:
- ¿Cuántas páginas o pantallas incluye?
- ¿El diseño es a medida o sobre una plantilla?
- ¿Qué funciones incluye y cuáles se cotizan aparte?
- ¿El dominio, el hosting y los accesos quedan a mi nombre?
- ¿Puedo editar textos, imágenes y precios por mi cuenta?
- ¿Incluye SEO técnico y medición de conversiones?
- ¿Cuánto soporte incluye después de publicar?
- ¿Cuál es el plazo de entrega y qué necesitan de mi parte?
Con esas respuestas en una tabla, las diferencias de precio empiezan a tener sentido.
Barato, rápido o a medida: qué conviene
Si estás empezando y necesitás estar online ya, una landing bien hecha te da presencia y te permite medir si llegan consultas. Si ya vendés y querés crecer, conviene invertir en una web que esté pensada para convertir, porque cada visita que se pierde es plata que se va.
Lo que casi nunca conviene es la web más barata posible: suele ser lenta, difícil de editar y sin medición, y al año hay que hacerla de nuevo. Para decidir el formato, te puede servir nuestra nota sobre landing page o web completa.
Cuánto cuesta mantener una web por año
El precio de hacer la web es solo una parte. Para comparar bien, sumá lo que vas a pagar cada año:
- Dominio: se renueva una vez por año.
- Hosting: varía mucho según el tráfico y si es una tienda. Una tienda necesita más recursos que un sitio institucional.
- Mantenimiento: actualizaciones de WordPress y plugins, copias de seguridad, monitoreo y pequeños cambios.
- Licencias: plugins o plantillas premium que se renuevan.
Una web sin mantenimiento funciona bien unos meses, pero con el tiempo acumula plugins desactualizados, se vuelve más lenta y queda expuesta a problemas de seguridad. Presupuestar el mantenimiento desde el principio evita sorpresas.
Señales de un presupuesto que conviene revisar
- No detalla qué incluye, solo un número final.
- No dice quién es dueño del dominio y del hosting.
- Promete el primer lugar en Google en poco tiempo. Nadie puede garantizarlo.
- No incluye medición de consultas ni de ventas.
- No contempla el celular como prioridad.
- No aclara qué pasa después de publicar.
Ninguna de estas señales significa que el proveedor sea malo, pero son preguntas que vale la pena hacer antes de firmar.
¿Querés un presupuesto claro, con todo lo que incluye por escrito?
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en hacerse una página web?
Una landing suele estar lista en dos o tres semanas y un sitio institucional en cuatro a seis. Una tienda online lleva más, porque hay que cargar productos y configurar pagos y envíos. El plazo real depende de que los textos e imágenes estén a tiempo.
¿Es mejor pagar una web o usar una plataforma mensual?
Las plataformas mensuales son rápidas para empezar, pero pagás todos los meses y tenés menos control. Una web propia en WordPress tiene un costo inicial mayor y después solo pagás hosting y mantenimiento. Lo comparamos en detalle en WooCommerce o Tiendanube.
¿El precio incluye que aparezca en Google?
Una web bien hecha sale con SEO técnico: velocidad, estructura y títulos correctos. Aparecer en los primeros resultados depende además de tu competencia y del contenido que publiques con el tiempo.
¿Puedo pagar la web en cuotas?
Depende del proveedor. Lo habitual es un anticipo al empezar y el saldo al publicar. Preguntá las opciones antes de aprobar el presupuesto.





